¿Quién fue Avicena?

AVICENA
“El príncipe de la Medicina”

avicenaSu niñez y adolescencia.
Abu Ali al-Husayn Ibn Sina nació en el año 980 an AFSINA, pequeña población de la provincia persa de JURASAN. Cuando su padre fue nombrado funcionario de la capital, BUJARA, Ibn Sina le acompañó estudiando allí durante su infancia. El jóven Abu al-Husayn pronto demostró sus extraordinarias dotes como estudiante, sabiendo el Corán de memoria y estudiando jurisprudencia, física, matemática y filosofía por las noches.
A los 17 años, su fama como médico es ya conocida siendo llamado por el emir de BUJARA, Nun Inb Mansur, quién padecía una grave intoxicación por plomo producida por su hábito de beber en una copa de terracota pintada con pigmentos minerales. Ibn Sina consiguió salvarle la vida, pidiendo como recompensa autorización para entrar en la biblioteca real de los samaníes. Ibn sina profundizó sus conocimientos de jurisprudencia, matemáticas, astronomía, filosofía y música.

Escritor, médico, astrónomo y filósofo. El Canon de Avicena.
A partir de entonces, su fama se extendió por todo Persia y los años siguientes, Ibn Sina viajó como escritor, médico, astrónomo y filósofo por todas las cortes de Persia. Nos cuenta uno de sus discípulos, Abú Obeid el Jozjani (al que le salvó la vida practicándole una traqueotomía cuando el muchacho padecía de una angina diftérica) como en tres días le dictó de memoria un comentario a la Metafísica de Aristóteles.

En 1012, es decir cuando Ibn Sina contaba 32 años emprendió la obra de su vida, redactando el famoso y reconocido en nuestros tiempos, Canon de Avicena, (www.unizar.es/med_naturista7Trabajos/Canon.pdf) un compendio estructurado de todos los conocimientos médicos existentes en la época. El Canon constaba de 5 libros específicos: el primero consagrado a las generalidades sobre el cuerpo humano, la salud, el tratamiento y las terapéuticas generales. El segundo comprendía la materia médica y la farmacología simple. El tercero exponía la patología expuesta por órganos y por sistemas; el cuarto se iniciaba con un tratado de las fiebres, los signos, síntomas, diagnósticos y pronósticos, cirugía menor, tumores, heridas, fracturas y venenos. Para terminar, el quinto contenía una farmacopea.

Fue traducido al latín por Gerard de Cremona en el siglo XII (cien años después de la muerte de AVICENA). Se convirtió pronto en el libro de tecto de la medicina en todas la Universidades de Europa. En el último tercio del siglo XV se imprimieron 16 ediciones (15 en latín y 1 en hebreo) y durante el siglo XVI fue impreso en más de 20 ediciones. Hasta el siglo XVII permaneció como la “Biblia” de la medicina en occidente. En 1930 fue traducido parcialmente al inglés por Cameron Gruner. Así, el Canon de Medicina duró cerca de 6 siglos como principal fuente de conocimientos para los médicos. En conjunto, la obra de AVICENA fue monumental. Además de los libros del Canon, nos han llegado 105 obras, algunas de las cuales de carácter enciclopédico, como el “libro de la salvación” conjunto de 18 libros los cuales tratan de las ciencias fundamentales, de la lógica, matemática, física y astronomía.

Sus descubrimientos
Entre los descubrimientos hechos por él, se encuentra el reconocer la naturaleza contagiosa de la tuberculosis, la diseminación de enfermedades por el agua y la tierra, así como la interacción mente-cuerpo, conceptos válidos hoy día. Fué el primero en describir la meningitis e hizo importantes contribuciones en anatomía, ginecología y pediatría. Introdujo una pruena clínica para verificar la permeabilidad del conducto naso-lacrimal. Fué el primer científico en hacer una descripción gráfica detallada del ojo y sus diferentes partes (conjuntiva, esclerótica, cornea, iris, retina, cristalino, etc.). Describió el nervio óptico y el quiasma. Estudió el sistema circulatorio de manera muy precisa; describió las valvas de la válvula aórtica y explicó como se abrían durante la sístole y cerraban durante la diástole, impidiendo así que la sangre se regrese al ventrículo.
Además descubrió que la contracción muscular, así como la persepción del dolor son debidas a los nervios. Sin embargo, observó que los órganos como los riñones y el hígado no contienen nervios, sino que estos se ubican en la cápsula. AVICENA fue sin duda el mejor científico de oriente de la historia, no solo por sus importantes aportes en la medicina sino también en otras áreas. Murió en 1037 en Hamadán (entonces Persia, actualmente Irán), donde aún hoy se le venera.